





























































Sobre calle Morrison, en el corazón del tradicional barrio ferroviario de Fisherton, se ubica este complejo de casas que intenta conservar la atmósfera original del mismo. El proyecto se articula a través de un espacio central, mediante el cual se accede a ocho parcelas donde se ubica cada vivienda individual, planteando la posibilidad de generar un entorno suburbano en comunidad y con espacios exteriores compartidos, manteniendo independencia y privacidad en relación con las demás. Los límites entre este espacio central y las parcelas se construyen con un muro bajo sobre el que apoya un tejido verde, reproduciendo los frentes de las casas del pintoresco barrio inglés en donde se mezclan las calles amplias y veredas parquizadas con los jardines de las casas, diluyendo lo individual en lo colectivo. Austero en su totalidad. Con volúmenes puros que se perciben en todo su perímetro, pero orientan sus principales ambientes hacia el norte. Materializadas en ladrillo y pintadas de blanco se dispersan entre los jardines.
Construyendo una identidad vecinal a partir de la agrupación y el establecimiento de un lenguaje común a todas las unidades. El espacio entre volúmenes hace de mediador entre arquitectura y naturaleza, entre lo colectivo y lo individual. Para preservar la privacidad, cada una de las viviendas orienta sus ambientes principales, hacia su patio propio. Las casas se disponen con su lado más corto hacia el espacio central, que reúne al vecindario en su interior, mientras que el lado más largo mira hacia el patio privado, y es materializado con grandes paños vidriados para ampliar los límites de los ambientes a través de las expansiones verdes. Este espacio central fue pensado como el corazón del complejo. No solo por ser el portal de acceso y de encuentro de las viviendas sino también por ser el lugar donde convergen todas las instalaciones del conjunto, sumándoles un carácter técnico, a sus rasgos funcionales y simbólicos.criptiva.









